lunes, 11 de agosto de 2014

EL DIARIO DE SOPHIE

7 DE FEBRERO DE 1801

                               No quiero salir de mi habitación. Me paso todo el día aquí metida, encerrada. 
                               Nanny golpea suavemente la puerta de mi habitación. Me pregunta si estoy bien. Yo me paseo de un lado a otro de mi habitación. Me siento en mi cama. Me acuesto en mi cama. Me he convertido en una especie de animal enjaulado. Me va a estallar la cabeza de tanto pensar. De tanto recordar lo que sucedió ayer entre lord Frederick y yo. 
-¿Se encuentra bien, lady Sophie?-me pregunta Nanny, al otro lado de la puerta. 
-Estoy bien-respondo. Pero es mentira. No estoy nada bien-Tan sólo me duele un poco la cabeza. Nada más...
                              No deseo borrar lo que ocurrió ayer entre lord Frederick y yo. Pero mi cabeza me repite una y otra vez que lo que ocurrió estuvo mal. 
                              Debo pensar que estuvo mal. 
-Mi niña Titania está preocupada por usted, lady Sophie-me informa Nanny. 
-Dile a mi prima que estoy bien-le pido-Y que le agradezco que se preocupe tanto por mí. 
-De acuerdo...
                                No entiendo nada. 
                               ¿Por qué lord Frederick me besó? ¿Por qué me besó en el salón de mi casa? Ayer... Por la tarde...
-Lady Sophie...-dice Nanny. 
-¿Querías algo?-le pregunto. 
-Mi niña Titania la quiere mucho. Y yo...Yo sólo quiero que mi niña sea feliz. Y usted la ayuda mucho. 
-Es mi prima. Llevamos la misma sangre. 
-No es sólo eso. 
-¿Qué quieres decir?
-Si usted quiere a mi niña, yo también la quiero a usted. 


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