viernes, 6 de junio de 2014

FRAGMENTO DE "LA MUJER SIN CORAZÓN"

Hola a todos.
Sí, ya sé que ayer dije que el fragmento que subí ayer a este blog era el último fragmento inédito que subía de mi novela La mujer sin corazón. 
Pero no pude resistirme a subir otro fragmento inédito de esta novela.
En esta ocasión, asistimos a una conversación entre Stephen y Mónica.
Stephen acude a recoger a Mónica a la salida del restaurante donde ella trabaja como cocinera. Y tienen una interesante conversación.



                           Durante un instante, Mónica pensó en sincerarse con Stephen.
                           No entendía el porqué Stephen se preocupaba tanto por ella.
                           Se interesaba por ella.
                          Había ido a recogerla a la salida del trabajo. Mónica sintió cómo un nudo se formaba en su garganta. Stephen era demasiado bueno. No se lo merecía.
-Eres muy bueno-afirmó con un susurro-Demasiado bueno para alguien como yo...Me tienes un tanto idealizada. No sabes nada de mí. No sabes nada de mí. Y me tienes en un pedastal. Yo soy de carne y hueso.
-No te veo capaz de hacer algo malo-le aseguró Stephen-Me resisto a pensar que puedas matar, robar o engañar.
                     Mónica suspiró.
                       Stephen estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella. Mónica se acordó de Robert.
                     Habían pasado siglos desde la última vez que lo vio. Cuando estuvo entre sus brazos. Pero seguía estando muy presente en su vida. Y eso le desagradaba.
                      Se acordó también de Scott. No podía pasarse la vida huyendo de los hombres. Los usaba a su antojo. Pero huía de ellos en cuanto empezaba a sentir algo. Algo parecido al amor...No podía vivir con miedo. Y sentía miedo. No quería volver a sufrir.
-¿Y si todo fuera mentira?-le increpó Mónica-¿Lo has pensado bien? ¿Y si he hecho algo malo? Una cosa abominable...¿Y si no soy la persona que crees que soy? ¿Y si estás enamorado de un espejismo? No sabes nada de mí, Stephen. Si descubrieras la verdad, me odiarías.
-Sé que eres una mujer fuerte e inteligente-contestó el hombre-Sé que has sufrido mucho en esta vida. Y sé que te mereces la felicidad más que ninguna otra persona. Es por eso por lo que te amo.
-Yo también te amo.
                      La afirmación salió con total naturalidad de su garganta.
                      Mónica se quedó sorprendida. No se lo esperaba. Confesarle a Stephen su amor.
                      Era cierto. Estaba enamorada de él.

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