viernes, 16 de enero de 2015

EL SABOR DE LO PROHIBIDO

Hola a todos.
Aquí os traigo el penúltimo fragmento de mi relato El sabor de lo prohibido. 
Deseo de corazón que os haya gustado esta historia. Y puedo decir con orgullo que me alegro de haberla terminado.
Mañana, el desenlace.

                               Al día siguiente, Sebastian y Lorraine volvieron a citarse para verse en el establo. Lilian les observó mientras conversaban animadamente en el salón. Para ella, era evidente que había algo más entre su hermana mayor y su primo. De modo que, cuando Sebastian salió del salón, Lilian habló del tema con Lorraine. Su hermana mayor se puso nerviosa.
-¿Cómo puedes pensar que hay algo más entre Sebastian y yo?-se escandalizó Lorraine-¡Es nuestro primo!
-Lo que significa que no es nuestro hermano-replicó Lilian-No estarías cometiendo incesto.
-¡Estaría mal!
                             Las mejillas de Lorraine se encendieron al pensar en Sebastian. Su primo era su principal apoyo en todo momento. Sebastian solía decirle que lo único que quería era verla feliz.
                             La hacía feliz cuando escuchaba pacientemente sus opiniones acerca de sus libros favoritos. Cuando fantaseaba con aquella tontería de ser raptada por un apuesto corsario.
-Yo podría ser un corsario-le había sugerido en más de una ocasión-Y haría realidad tu sueño. Te raptaría. Ya vivo en una isla.
-Jamás serías un corsario-le aseguraba Lorraine entre risas-Eres demasiado bueno.
                            Sebastian había sido el paño de lágrimas de Lorraine cuando se sentía impotente al ver que era incapaz de detener la boda de Lilian. Reía con ella. Siempre le estaba arrancando una sonrisa. Le gustaba hacerle cosquillas. Era amable con ella.
                        Siempre estaba a su lado consolándola cuando así lo requería. Tenía una palabra amable para ella.
                         Sebastian no era un personaje sacado de una de sus novelas favoritas. Era alguien real. Alguien que siempre estaría a su lado. Alguien a quien Lorraine podía acudir siempre.
-Te has quedado pensativa-observó Lilian.
                           A lo mejor, pensó Lorraine, Lilian sabe más cosas que yo no sé. O que intento no saber. La manera en la que Sebastian la miraba. O cuando le regalaba ramilletes de florecillas. O su manera de dirigirse a ella. A lo mejor, sólo estaba comportándose como un hermano. Sebastian podía sentir que era hermano de Lorraine.
                        Pero con Lilian y con Melissa era distinto. Era cierto que las quería muchísimo. Se desvivía por ellas. Pero su manera de actuar con Lilian y con Melissa era distinta a la manera con la que se comportaba cuando estaba con Lorraine. La joven no sabía cómo abordar aquel tema con Sebastian.
                            Aquella noche, Lorraine se encontró con Sebastian en el establo, aprovechando que todos estaban durmiendo.
                           Le vio nervioso cuando se acercó a él.
                           Y, para sorpresa de Lorraine, Sebastian la besó con verdadera ansia nada más verla llegar a su lado.
-No sé cómo decirlo-se sinceró cuando se separó de ella-Rainie, te quiero. Pero no como mi prima...No como mi hermana...Te miro y sólo veo a una mujer. Rainie...
                             Lorraine no le dejó seguir hablando.
                             Rodeó el cuello de Sebastian con los brazos al tiempo que lo besaba de manera larga y apasionada.

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