viernes, 26 de diciembre de 2014

LA LLAVE

Hola a todos.
Tras un breve parón, aquí sigo subiendo más fragmentos de mi relato La llave. 
Deseo de corazón que os esté gustando.

                             Raúl se marchó de Lobos.
                            Se fue una mañana. En los primeros días del mes de febrero...
                            Había decidido alistarse en el Ejército. Luchar en la Península contra el bando carlista.
                            De aquel modo, se sentiría capaz de no pensar en nada. De olvidar el fracaso de su matrimonio con Lorena.
                           Paloma fue la que le acompañó al embarcadero. Una barca que Raúl había alquilado le llevaría a Fuerteventura. Desde allí, conseguiría un pasaje en un barco que le llevaría a la Península.
-¿Me escribirás?-le preguntó Paloma.
-Te escribiré siempre que pueda-respondió Raúl-Ten cuidado con los sinvergüenzas que hay por ahí. Que ninguno se aproveche de ti. ¿De acuerdo?
-Sabré cuidar de mí misma.
                       Raúl le dio un beso en la mejilla.
-Cuídate mucho-le pidió.
                        El barquero se hizo cargo de las dos maletas que llevaba Raúl consigo. Las metió en la barca.
                        Éste saltó a la barca.
                       Poco a poco, la barca comenzó a alejarse del embarcadero. Raúl permaneció de pie. Miraba a Paloma, quien se despedía de él agitando las manos en el embarcadero. Mentalmente, Raúl la comparó con Lorena. Desde luego, Paloma no se parecía en nada a su prima. A veces, Raúl se preguntaba así mismo si no había cometido un terrible error al casarse con Lorena.
                    Sentía que debió de haberse casado con Paloma. A pesar de todo, ella no habría tenido miedo alguno de amarle. La conocía desde que ambos eran pequeños. Habría sido una locura casarse con Paloma. Sería casi como cometer un incesto. A los ojos de Raúl, Paloma era como una hermana.
                 


                      Fue todo un alivio para Paloma cuando su mejor amiga, Margarita, fue a buscarla para dar un paseo por la falda de La Caldera, el lugar más elevado de la isla.
-¡Sólo a ti se te ocurre enamorarte del marido de tu prima!-bufó Margarita.
                     Paloma suspiró. Era imposible ocultarle nada a Margarita.
-Se supone que es un secreto-le recordó a su amiga.
-El problema es que Raúl se ha ido y sabe Dios cuándo regresará-bufó Margarita, exasperada-Si es que regresa algún día.
-Es mejor así.
-Estás sufriendo tontamente, amiga. Y lo sabes.

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