martes, 22 de abril de 2014

NUEVA HISTORIA EN ESTE BLOG (EDITADO)

Hola a todos.
¡Ya iba siendo hora de que empezara a subir algunas de mis historias a este blog!
He subido cuentos y también he repuesto aquí relatos míos que tenía colgados en mi blog "Un blog de época".
Sin embargo, y si Dios quiere, el relato que empiezo a subir a partir de mañana es mucho más largo y espero que os guste.
El título de la historia es Sueños rotos. 
Transcurre aquí en España durante el siglo XIX. Es una blog novela cargada de romanticismo. ¡De época y romántica, como a mí me gusta!
Está dividida en dos partes, pero lo que voy a subir mañana es el prólogo.
Cuenta, en primer lugar, la historia de Paz, una joven huérfana y cuya hermana mayor se ha casado, que se acerca peligrosamente a la edad en la que sería considerada una solterona, a vivir con sus tíos y con su prima Estela. Los tíos de Paz deciden que la joven merece tener una oportunidad y organizan la puesta de largo conjunta de Paz y Estela.
Paz atrae la atención de un apuesto aristócrata y, tras algunas dificultades, parecen lograr la felicidad. Pero algo hará que esa felicidad se trunque y cambie para siempre la vida de Estela.
Una historia de amor, de dolor y de cómo nos enfrentamos a las tragedias que nos sacuden con demasiada frecuencia.
¡No os la perdáis!



AVISO: Se me han complicado las cosas y no sé cuándo podré subir esta historia.
En cuanto pueda, lo prometo, empezaré a subir trozos.
¡Lo siento mucho!
Os pido perdón por las molestias.

lunes, 21 de abril de 2014

EL PARQUE DEL RETIRO

Hola a todos.
Hoy, me gustaría hablaros un poco del Parque del Retiro.
Muchos de vosotros lo conoceréis. Hablé largo y tendido una vez de él en mi blog "Un blog de época". Pero no me quiero centrar hoy sólo en su larga e interesante historia. Sino en lo que podemos encontrar en él.
Son muchas las personas que pasan por el Parque para disfrutar de un rato agradable. Nuestro Retiro no tiene nada que envidiar a Hyde Park, en Londres. Es un lugar que te permite soñar despierto.
Se han celebrado en él diversas actividades, tales como carreras de caballos. Se celebran conciertos al aire libre. En ocasiones, las orquestas acuden allí a interpretar sus temas. Podemos ver a artistas callejeros entreteniendo al público. A mimos...Se celebran otros espectáculos. Como los teatros de marionetas...Se puede pasear en él.
Caminar entre sus árboles. Escuchar el canto de los pájaros que se posan en sus ramas. Caminar por el Paseo de Las Estatuas. Allí, podemos ver las estatuas de los Reyes que han gobernado en España a lo largo de los años. Enrique II de Castilla...
Doña Urraca...El Paseo de la Argentina es el que nos lleva hasta el mítico estanque. En ocasiones, se puede ver a pintores intentando captar la belleza de este lugar. Pintando La Puerta de España. O diciéndote que puede pintar tu retrato por un módico precio. Este lugar atrae la atención de numerosos turistas que pasan por Madrid.
Un lugar que te cautiva. Que te atrapa.
Puedes volver a sentirte niño jugando entre los rincones de La Rosaleda. Riendo. Fingiendo que estás en un lugar mágico. Suspendido en algún lugar del tiempo...
Pero hay sitios donde los enamorados pueden disfrutar. Pueden dar un paseo en barca por el estanque y disfrutar de unos instantes de privacidad. De romanticismo...
El Parque del Retiro es un lugar idílico para perderse. Para conocer. Para descubrir.



Foto de uno de los jardines que se pueden ver en el Parque del Retiro, La Rosaleda.

domingo, 20 de abril de 2014

LOS SERENOS

Hola a todos.
Hoy, me gustaría recordar a los serenos.
También son conocidos como guardias de la noche. Solían empezar su jornada laboral en cuanto caía el Sol. Recorrían las calles de nuestras ciudades y de nuestros pueblos entre finales del siglo XIX hasta no hace casi nada. Llevaban colgando de sus cinturones un enorme manojo de llaves con las que podrían abrir las puertas de las casas si a algún vecino se le perdía sus llaves al regresar a su casa de trabajar o tras una buena juerga. Sus gritos dando la hora son ya casi legendarios y forma parte de nuestra cultura popular.
-¡La una de la madrugada y todo sereno! ¡Dios bendiga a las ánimas que purgan en el Purgatorio!
Terminaban de trabajar apenas empezaba a salir el Sol, pudiendo concluir un trabajo duro ya que ellos estaban trabajando mientras otros dormían. Eran casi como aves nocturnas.
Son muy pocos los serenos que todavía quedan.
Vale la pena recordar este trabajo tan singular y, al mismo tiempo, tan difícil. Los serenos han sido testigos en su nocturna jornada laboral de numerosos acontecimientos. Algunos de ellos no son fáciles de digerir.
Pero han estado ahí en muchos momentos.

lunes, 14 de abril de 2014

CUANDO EL AMOR NO RAZONA

Hola a todos.
Hace algunos meses, subí a mi blog "Un blog de época" mi relato Cuando el amor no razona. 
Este relato, ambientado en una isla escocesa durante el siglo XIX, cuenta la historia de amor que surge entre la mejor amiga y el prometido de una joven llamada Lucy. Un amor que les vuelve egoístas ante el dolor que le puedan causar a Lucy. Por desgracia, esto ocurre con demasiada frecuencia.
Es cierto que el amor puede volvernos a todos  algo egoístas.
He querido compartir también en este blog esta historia de amor y de egoísmo.
Espero que os guste.



                             Lucy estaba en la Iglesia esperando la llegada de su futuro marido.
            El tiempo pasaba y Lucy se ponía nerviosa al comprobar que Gregory no llegaba.
            También se dio cuenta de que su mejor amiga, Hermione, tampoco había llegado. Lo cual era muy raro, pues Hermione iba a ser su dama de honor. Un mal presagio pasó por la mente de Lucy. 
             La noche antes, a la joven le había costado trabajo conciliar el sueño. Son los nervios de la boda, le dijo su tía cuando fue a darle las buenas noches. 
              Lucy permaneció largo rato sentada en la cama. No se trataban sólo de los típicos nervios que sentía toda joven cuando se casaba. Es algo más, pensó Lucy. Era como una especie de escalofrío que recorría todo su cuerpo. Le provocaba violentos temblores. 
             Pensó en Gregory. ¿Por qué no había llegado aún? ¿Y dónde se había metido Hermione? El novio no podía faltar a su boda. Y tampoco podía faltar la dama de honor. Hermione era su dama de honor. ¿Dónde se habían metido? Lucy sintió que le faltaba el aire. 
            Cuando llegó a la Iglesia, no quiso entrar al comprobar que Gregory no había llegado.
            Oyó los murmullos de los invitados. 
-¿Qué está pasando?-se preguntó en voz alta. 
             Un escalofrío recorrió su espalda. Un sudor frío bañó su rostro. Tenía la sensación de que la peor de sus pesadillas se estaba cumpliendo. 
-No va a venir-le dijo a su tío, que era, además, su padrino.
-Se habrá retrasado por algún motivo-trató de tranquilizarla su tío.
-No, tío. Sé que Gregory no va a venir. No quiere casarse conmigo. Yo…¡He sido una tonta!
            Lucy fue llevada a rastras ante el altar. Allí, esperaría la llegada de su futuro marido. Pero Gregory no hacía acto de presencia. Como tampoco Hermione hacía acto de presencia.
            Lucy quiso morirse cuando empezó a escuchar los cuchicheos que hacían los invitados a su boda. Sabía que aquellos cuchicheos tenían que ver con la ausencia de Gregory y de Hermione. Lucy quiso calmarse y trató de ver las posibilidades. Gregory había sido víctima de algún atracador. Hermione había sufrido alguna caída. Ellos…No podían…¡No podían estar juntos!
            Los ojos de Lucy se llenaron de lágrimas.
            Por su mente pasaron imágenes de Hermione. Era su mejor amiga desde que las dos eran pequeñas.
            El día antes, en la Iglesia, durante los ensayos de la boda, Lucy se fijó en Hermione. Era una joven alta y de aire lánguido. Tenía el cabello de color rubio muy claro. Su rostro tenía forma de corazón y poseía unas facciones adorables. Le gustaba vestir a la moda. La recordaba entrando enla Iglesia con la cabeza alta y acercándose a ella.
-Has venido un poco tarde-le dijo Lucy-¿Qué te ha pasado?
-No me sentía muy bien-contestó Hermione.
            La muchacha llevaba su rubio cabello recogido en un apretado moño debajo del sombrero atado debajo de su barbilla que cubría su cabeza. Hermione no seguía los dictados de la moda. 
             Al acabar el ensayo, Lucy y Hermione salieron a dar un paseo juntas por el embarcadero. 
-No me puedo creer que mañana me case-le contó Lucy a su amiga-¿Te lo puedes creer? 
            Hermione mantenía la vista baja. En aquel momento, Lucy debió de haberse dado cuenta de que algo raro le estaba pasando a la muchacha. 
-¿No te alegras por mí?-le preguntó. 
             Hermione se limitó a asentir levemente. Lucy se preguntó si algo malo le estaba pasando. Pero no quiso hacerle ninguna pregunta. 
             Nubes oscuras tapaban el Sol. Lucy debió de pensar que aquellas nubes eran un presagio. Un presagio de lo que estaba a punto de pasar. 
            Durante meses, Lucy había vivido con un secreto temor. Que Gregory no la amaba. Que estaba enamorado de Hermione.
            Quería pensar que se trataba sólo de imaginaciones suyas. Que Gregory la amaba…Que se iba a casar con ella porque la amaba…Que jamás había sentido algo parecido hacia Hermione…Que Gregory era sólo suyo…
            Lucy nunca supo cómo pudo permanecer de pie ante el altar. Su tío se estaba poniendo nervioso. Los hermanos de Gregory también estaban nerviosos. Hablaban de ir a buscarle. Pero nadie se movía de su asiento.
            Gregory se había quedado prendado del rostro en forma de corazón y de las delicadas facciones de Hermione. La muchacha era de familia rica. La última vez que Lucy la vio, llevaba puesto un vestido de color rosa pastel. Era un vestido que había confeccionado para ella una modista de Edimburgo, según le contó. También llevaba una sencilla cadenita de oro al cuello. Lucy se movía de un lado a otro del altar. Su vestido de novia era de color blanco y de corte Imperial, por lo que le costaba trabajo poder caminar. 
-¿Dónde están?-se preguntó en voz alta-¿Por qué no han venido? 
            Cuando Lucy y Hermione salían juntas, la gente no se fijaba en Lucy. Siempre se fijaba en Hermione. Incluso el día antes, durante el ensayo de la boda, todas las miradas estaban pendientes de Hermione. Al sentarse en el banco, la falda de Hermione se subió un poco y dejó entrever el inicio de sus pantorrillas. Llevaba puestas unas medias de color blanco. A Gregory se le iban los ojos tras las pantorrillas de Hermione. Lucy tuvo que regañarle varias veces durante el ensayo porque estaba más pendiente de su mejor amiga que de ella.
            Lucy había aprendido a ser coqueta para poder superar a Hermione a la hora de llamar la atención de los hombres.
            Tenía la sensación de que Hermione parecía más un ángel que un ser humano. Los hombres se acercaban a ella. Pero, al mismo tiempo, la rechazaban. No se atrevían a materializar algún tipo de relación física con la muchacha porque la veían más como un ser sobrenatural que como un ser humano. Hermione era, según ellos, intocable.
            Todo el mundo guardó silencio cuando Hermione entró en la Iglesia. Lucy jamás olvidaría el momento en el que su mejor amiga se acercó a ella. Sus pies parecía que no tocaban el suelo. En cualquier momento, pensó Lucy, le van a salir alas. Quizás eche a volar. 

-Espero que todo salga bien mañana-le confesó a su amiga-Estoy muy nerviosa.
-Es normal-corroboró Hermione-Te vas a casar con el hombre al que amas. Eso no pasa todos los días.
-Te confieso que estoy un poco asustada.
-¿Por qué?
-No lo sé…Creo…Que algo va a salir mal…
-¡Bah! ¡Tonterías!
-A veces, siento a Gregory cada vez más alejado de mí. Tengo la sensación de que no me quiere. Sólo se quiere casar conmigo porque lo ha prometido.
-Gregory te ama, Lucy.
-¡Ay, Hermione! No sé ni lo que me digo. Son muchos días preparando la boda. Deseo que todo salga bien. No quiero que se cometa ningún fallo. Quiero casarme con el hombre al que amo. Y quiero ser feliz a su lado.
-Eso es lo que va a pasar mañana. Que le vas a jurar amor eterno a Gregory. Y que vais a ser los dos muy felices.
            Lucy apretó el ramo de azahar con rabia. Lo lanzó al suelo. Lanzó un grito desgarrador. Salió corriendo de la Iglesia sin querer oír a nadie.
-¡Espera, Lucy!-la llamó su tío.
            El rostro encantador de Hermione pasó por la mente de la joven. Los ojos de Lucy estaban llenos de lágrimas. No sabía dónde podían estar Hermione y Gregory. Lo único que sabía Lucy era que estaban juntos y que Gregory lo había dejado todo para estar al lado de Hermione. La había dejado a ella plantada en el altar. Porque eso era lo que había pasado. Cuando Lucy salió a la calle, su rostro estaba bañado en lágrimas. Sollozaba a gritos. Tenía el corazón hecho pedazos.
            Se dejó caer en el suelo. Contra su voluntad, su mente volvía una y otra vez atrás en el tiempo. Recordaba la época en la que conoció a Gregory.
            No había pasado tanto tiempo desde entonces. Lo había conocido a principios de aquel mismo año. Lucy había quedado prendada de él nada más verle. Se sintió la mujer más feliz del mundo cuando Gregory empezó a mostrar interés por ella. Por primera vez en su vida, Lucy había derrotado a la hermosa Hermione.
            Lo que ella ignoraba era que no la había derrotado de verdad.
            Pero eso todavía no lo sabía ella. 
            Lucy apenas veía por dónde caminaba. Las lágrimas le impedían ver lo que había a su alrededor. Las gentes...Los edificios...Todo carecía de sentido para ella. Sentía un fuerte dolor dentro de su pecho. 

                  La barca llevaba a Gregory y a Hermione hasta la isla de Linga. 
-¿Hemos hecho bien?-le preguntó la joven a Gregory-Dime que hemos hecho bien. 
                Viajaban sentados en la barca. Se abrazaban con fuerza. 
                Ninguno de los dos terminaba de creerse lo que acababan de hacer. 
                Gregory había luchado por amar a Lucy. Había intentado ser el mejor de los novios sólo por ella. 
                Sin embargo, no podía negarse así mismo lo que sentía en realidad. Estaba enamorado de Hermione desde la primera vez que la vio, meses antes. 
                Su matrimonio con Lucy habría sido un error. Le habría terminado haciendo daño. Y eso era lo último que deseaba. Sin embargo, era consciente de que le había hecho también daño con su acción. La había abandonado el día de su boda. 
-No lo sé-respondió Gregory. 
              Apretó a Hermione contra su cuerpo. 
-Nos odiará-se lamentó la muchacha-Nunca nos perdonará por lo que le hemos hecho. No sé porqué te he hecho caso. Le he roto el corazón a mi mejor amiga. 
-Perdóname-se disculpó Gregory-Perdóname, amor mío. 
              Hermione rompió a llorar y ocultó su rostro en el hombro de Gregory. 
-Te amo-susurró la joven. 
                Cinco veces se habían encontrado a escondidas en los últimos meses. Cinco veces en las que se habían besado. Cinco veces en las que habían hablado de sus sentimientos. Todas aquellas veces habían sido en la isla de Linga. La familia de Gregory poseía una pequeña casita allí. Al entablar relación Gregory con Lucy, ésta había ido a visitarle en compañía de Hermione y de sus padres. 
              Cinco besos dados a escondidas...

               Eran encuentros clandestinos en mitad de la noche, a la orilla de la playa. Encuentros a los que solían acudir con el corazón en un puño. En cualquier momento, Lucy o los padres de Hermione o los hermanos de Gregory podían aparecer por allí. Y les verían juntos. Encuentros apenas fugaces en los que hablaban de sus sentimientos. No podían seguir ocultando por más tiempo lo que anidaban en sus corazones. Gregory se debatía entre el amor que sentía por Hermione y su lealtad a Lucy. Se encontraba en una difícil encrucijada. Hermione pensaba en abandonar Escocia y partir rumbo a Inglaterra, donde vivía aún su abuela. Quería apartarse de Gregory. Quería que Lucy fuera feliz a su lado. 
              Pero el joven no estaba dispuesto a perderla. 
               En su sexto encuentro en la isla de Linga, días antes de la boda, una noche, en la playa, Gregory fue muy sincero con Hermione. 
-Huye conmigo-le propuso. 
-¿Te has vuelto loco?-se escandalizó Hermione. 
-Empecemos una nueva vida. 
-¿Y qué pasa con Lucy?
-Ruego a Dios que nos perdone. Que me perdone. 
               Besó apasionadamente a Hermione. Y las dudas huyeron de la mente de la joven con aquel beso. Tampoco ella podía renunciar a Gregory. 
                  Se besaron por última vez antes de volver a la casa de la familia de Gregory. 
                  Tres días antes de la boda, volvieron a verse. Era la última noche que pasaban en la isla de Linga. Al día siguiente, regresarían a Gutcher para tenerlo todo preparado. La boda estaba cada vez más cerca. Hermione tenía dudas. 
-Todo saldrá bien-le aseguró Gregory. 
-Le estamos haciendo daño a Lucy-se lamentó Hermione. 
-Eso es lo que más me duele. Ella es demasiado buena. No se lo merece. 
                 Y, entonces, pasó. 
                 Tanto Gregory como Hermione habían sido vírgenes hasta aquella noche. Cayeron desnudos sobre la arena de la playa. Oían el susurro de las olas. Estaban solos. 
                  No podían dejar de besarse. Se abrazaban con fuerza. Las manos de Gregory acariciaron el cuerpo de Hermione. Sus labios recorrieron cada milímetro de la piel de la muchacha. Ella también acarició con sus manos el cuerpo de Gregory. 
                  Se besaron muchas veces. Gregory lamió cada centímetro del cuerpo de Hermione. Chupaba. Lamía. Tocaba. Besaba. Admiraba aquel cuerpo esbelto. No podía dejar de tocarla. Los besos que se dieron fueron más apasionados. 
                  Y, entonces, el cuerpo de Gregory invadió el cuerpo de Hermione. 
                   Despertó abrazada a él. En aquel momento, no quiso pensar en nada. No quiso pensar en que había traicionado a Lucy. Se pusieron de pie. Se vistieron en silencio. Y regresaron a casa.  
-Te espero en el embarcadero-le dijo el joven antes de entrar.
-Allí estaré-le prometió Hermione-Y te estaré esperando si no has venido. 
-Estaré allí también.  
                  Al llegar a la isla, Gregory alzó a Hermione en brazos. Parecía un recién casado que llevaba en brazos a su recién estrenada esposa. 
-Hemos llegado-le informó. 
              Besó a Hermione. 
               Llevándola en volandas entre sus brazos, entraron en la casa. 
               La condujo hasta el salón. Le ofreció algo de beber. Ella aceptó una copa de vino. Él se sirvió otra copa de vino. 
-Hay muy poca gente viviendo en esta isla-le comentó Gregory-Y hay pocos criados en la casa. No se habrán dado cuenta de que hemos llegado. 
               Tomaron asiento en el sofá. 
-¿Cómo estará Lucy?-se preguntó Hermione en voz alta-Deberíamos de escribirle. Interesarnos por ella. 
-Le escribiré una carta a mi hermano Bennet-decidió Gregory-Era uno de los pocos que intuía que no debía de casarme con Lucy. Sabremos de ella a través de él. 
-Estará destrozada. ¡Y habrá sido por nuestra culpa!
-Quiero pensar que le hemos ahorrado mucho sufrimiento futuro. Pero mi conciencia me dice que me he portado como un canalla. Aunque mi corazón diga lo contrario. 
-¿Qué te dice tu corazón? 
               Gregory bebió un sorbo de su copa de vino. 
-Mi corazón dice que no podía perderte-le contestó. 
               Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas. Había llorado al ver a Gregory en el embarcadero. Vestido de novio...Ella llevaba puesto el vestido que se había comprado para la boda. No podría mirarse en un espejo durante mucho tiempo. Recordaría lo que le había hecho a Lucy. Pero...Era egoísta. Amaba a Gregory más que a nada en el mundo. 
               Y Gregory amaba a Hermione con toda su alma. Le cogió las manos y se las llevó a los labios. 

                 La criada se sorprendió al ver a Gregory en compañía de Hermione. Había dado por sentado que estaría en la Iglesia de Gutcher casándose con la señorita Lucy. 
-Haznos un favor-le pidió Gregory-Prepáranos la cena. Tenemos hambre. 
-Sí, señor-contestó la criada. 
              La cena no tardó mucho en ser servida. Se sirvió partan bree para cenar. El sabor amargo de la nata le recordó a Hermione lo que acababa de hacer. 
-No veo que tengas mucha hambre-le comentó a Gregory-Te pasa lo mismo que a mí. 
             El joven contemplaba casi con asco el plato que tenía delante de sí lleno de arroz y de marisco. De vez en cuando, metía el tenedor en el plato. Se llevaba un poco de marisco a la boca. 
-Son los remordimientos-admitió-Pero pasarán. 
-Aún estamos a tiempo de volver-dijo Hermione-No quiero que hagas algo de lo que acabarías arrepintiéndote. No quiero que me odies. 
-Nunca te odiaría, Hermey. Jamás podría odiarte cuando te amo tanto. 
              Los remordimientos pasarían, pensó Gregory. Pero no se borraría jamás lo que ellos acababan de hacer. ¿Tenían derecho a ser felices?, se preguntó. No podía perder a Hermione. Sería casi como perder la vida. Su lado egoísta le decía que había hecho lo correcto. Su corazón era egoísta. Había sacrificado a Lucy por su propia felicidad. Su familia le repudiaría por lo que había hecho. Pero era consciente de que, por fin, tenía a Hermione a su lado. 
-¡Ojala pueda borrar este día de mi memoria!-se sinceró Hermione-Cuando cierre los ojos, veré a Lucy. La veré vestida de novia. 
-No sigas hablando, por favor-le imploró Gregory. 
-Somos dos malditos egoístas. 
                  Aquella noche, se acostaron desnudos sobre la cama de Gregory. Él le susurró al oído de Hermione palabras cargadas de amor. 
-Nunca te abandonaré-le prometió. 
                 Decía la verdad al hablar así. 
                  Hermione quería olvidar lo ocurrido aquel día. 
-Te amo-le dijo Gregory-Y siempre te amaré. 
                  Sus labios se encontraron en un beso cargado de pasión. Se besaron muchas veces. Hermione sintió cómo los labios de Gregory recorrían sus pechos. Cómo sus labios recorrían su vientre. La quería ayudar a olvidar. Y él también quería olvidar. 
                 Fue un acto cargado de tristeza por el recuerdo de Lucy. Sabían que sus vidas no serían las mismas a partir de aquel día. Tendrían que vivir con el recuerdo de su traición. De lo que le habían hecho a Lucy. Sabiendo que ella, en aquellos momentos, estaría llorando la traición de su amado. 
                  Los dedos de Gregory acariciaron la piel de Hermione. Se deleitaban con su suavidad. 
                  Y, entonces, se fundieron en un sólo ser. 
                  Al acabar, se quedaron mirando al techo. Felices de estar juntos.
-Todo irá bien-le prometió Gregory a Hermione. 
-¿Me lo juras?-le preguntó la joven. 
-Te lo juro. 
                  Y se fundieron en un largo y apasionado beso. 


FIN

jueves, 13 de marzo de 2014

GIF GRACIOSO

Hola a todos.
He encontrado este gracioso gif buscando por Internet.
Me encantan los gatos porque pienso que son uno de los animales más adorables que existen.
Ver gatos siempre me anima. Y necesito estar animada porque últimamente no estoy pasando por mi mejor momento.
Aquí os lo dejo.



Espero que os guste.

miércoles, 5 de marzo de 2014

FRAGMENTO DE "CUMBRES BORRASCOSAS"

Hola a todos.
Sobran las palabras cuando hablamos de la inmortal novela de Emily Bronte Cumbres borrascosas. 
Todos conocemos la historia de amor enloquecido entre Catherine y Heathcliff. Ella es una niña consentida perteneciente a una adinerada familia de terratenientes. Él es un niño que el padre de ella encuentra en la calle y que se lleva a vivir con ellos. Los solitarios y tenebrosos páramos ingleses son testigos de esta apasionante historia de amor, locura y muerte que afecta, no sólo a Catherine y a Heathcliff, sino también a sus hijos.
Todo ello narrado por la boca de la doncella y amiga de Catherine, Nell, en un tono directo y duro.
Una historia de amor que va más allá del romance y que pervive por sus imágenes, fiel reflejo del pensamiento romántico del siglo XIX.
Dos seres imperfectos que se aman, se persiguen, se reprochan, sufren y hacen sufrir a los demás. Por eso, de algún modo, perviven en nuestra mente. Porque Heathcliff y Catherine son un poco como nosotros. Imperfectos y repletos de humanidad, resaltando nuestras sombras.
En el fragmento que hoy os traigo, Heathcliff hace una desgarradora petición al espíritu de su amada Catherine.

¡Catherine! ¡Haga Dios que no reposes mientras yo viva! Si es cierto que yo te maté, persígueme. Se asegura que la victima persigue a su asesino. Hazlo pues, hasta que me enloquezcas. Pero no me dejes solo en este abismo. ¡Oh no puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!



Fotograma de la adaptación que se hizo en 1939 de Cumbres borrascosas. Sir Laurence Oliver interpretó de un modo muy convincente al brutal y honesto Heathcliff. David Niven interpretó a Edgar Linton, el rival de Heathcliff por el amor de Catherine.

domingo, 2 de marzo de 2014

LA VIE EN ROSE

Hola a todos.
Hoy, os traigo una versión preciosa que he encontrado navegando en Internet del inmortal tema de la inolvidable cantante francesa Edith Piaf, La vie en rose. 
La canción original data del año 1946 y fue compuesta por Edith Piaf.
La canción habla de la alegría del amor cuando se es correspondido, de las emociones que se embargan cuando se está al lado de la persona amada.
Existen numerosas versiones de esta canción. Pero la versión de la que os hablo es de la que interpretó la cantante y actriz jamaicana Grace Jones en 1977.
Para ser sinceros, Grace Jones realiza una interpretación sorprendente. Hace suya la canción y, al mismo tiempo, nos recuerda a Edith Piaf.
Os dejo con el tema porque es uno de mis favoritos.